El Universal

Prueban medicamento contra la tartamudez

Boston. Cuando el doctor Gerald Maguire era niño, cada noche de Año Nuevo se proponía dejar de tartamudear. La iniciativa habitualmente le duraba menos de dos horas.
Pero ahora, Maguire está ayudando en la investigación de un nuevo medicamento experimental que cree que podría dar esperanza a más de tres millones de estadounidenses que sufren este desorden del habla.
La tartamudez es un trastorno de la fluidez del habla que afecta a 1% de la población mundial, caracterizado por bloqueos, repeticiones y prolongaciones que interrumpen el discurso. Además de los síntomas externos visibles, la tartamudez puede tener también importantes implicaciones sociales para el afectado.
La droga, llamada pagoclone, está siendo desarrollada por la empresa química norteamericana Indevus Pharmaceuticals Inc.
Los resultados de un ensayo en 132 pacientes, publicados el miércoles, mostraron que 55 por ciento de los pacientes que tomaron pagoclone experimentaron una mejora significativa en los síntomas, frente a 36 por ciento que recibieron un placebo.
Maguire, que es profesor asociado de Psiquiatría de la Escuela de Medicina Irvine, de la University of California, dijo que en caso de que pagoclone fuese aprobado, sería el primer medicamento específicamente diseñado para tratar la tartamudez.
Actualmente, los pacientes no reciben tratamiento o son tratados con medicamentos que no están aprobados puntualmente para el desorden, como la medicación contra la ansiedad en base a benzodiazepina o los antipsicóticos como Zyprexa y Risperdal.
Maguire cree que el pagoclone ayudaría a las personas tartamudas sin provocar el tipo de dependencia que generan las benzodiazepinas o el aumento de peso comúnmente asociado con los antipsicóticos más nuevos.
Pagoclone está diseñado para incrementar la actividad del químico cerebral GABA, que se cree que por momentos bloquea al químico denominado dopamina.
La dopamina, que es responsable de la motricidad y el movimiento, se presenta generalmente en niveles muy altos en las personas tartamudas, señaló Maguire.
"La tartamudez es un desorden neurológico que tiene además consecuencias psicológicas", agregó el especialista en la materia.
Durante cuatro años, Maguire no habló por teléfono porque su ansiedad le impedía desarrollar normalmente su capacidad de hablar. El médico explicó que el antipsicótico Zyprexa lo ayuda considerablemente en la actualidad.
Este desorden, que afecta a alrededor de uno por ciento de la población adulta, normalmente comienza en la niñez. En casi la mitad de los casos, los niños superan la tartamudez satisfactoriamente.
Esto podría suceder porque un área del cerebro denominada estriado, que actúa como temporizador e inhibidor del habla, no se desarrolla completamente hasta más avanzado el crecimiento.
Pagoclone está diseñado para mejorar el funcionamiento del estriado, indicó el doctor Maguire.
La droga, que fue probada en pacientes durante ocho semanas, no mostró ninguna complicación grave, dijo Indevus.
El laboratorio informó además que se reunirá con la Administración de Alimentos y Fármacos (FDA por su sigla en inglés) de Estados Unidos para debatir sobre los hallazgos y los planes futuros de desarrollo farmacológico.

26.05.2006