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Un libro narra la infancia de Cervantes en Córdoba, como un niño "débil y tartamudo".

Francisco del Valle narra en 'Cervantes, Doncel del Sur' (Perea Ediciones) la infancia de Miguel de Cervantes en Córdoba durante los años 1553 y 1556, ciudad, junto con otras, sobre la que el autor ha encontrado más de 1.000 referencias en El Quijote, cuyo autor fue un niño "débil, tartamudo y muy observador".
Francisco del Valle (Pedro Martínez, Granada), estudió Filosofía y Letras en París, profesor de francés en un Instituto, señaló a la prensa que Miguel de Cervantes fue un niño "con cierta tendencia a la debilidad, delgado, rubio, con rasgos de tartamudez y no muy dado a hablar, aunque muy observador".
"La infancia es la patria del escritor", dijo del Valle, por ello Cervantes hizo más de 1.000 referencias en su obra maestra a la ciudad de Córdoba; de la que nombra la Plaza del Potro y las yeguadas de la provincia, Sevilla, Granada, y otras ciudades andaluzas.
La familia Cervantes, padres, sus tres hermanos y su abuela se marcharon de la capital al reino de Valladolid por el camino Real de la Plata, por el que caminaron Quijote y Sancho, huyendo de la cárcel, de la que logró escapar su padre, Rodrigo, gracias a los "favores carnales" de su hermana, apodada 'La Cervanta' con el director de la prisión.
Al llegar a Córdoba, "al amparo de los abuelos de Cervantes", carecían de trabajo, sustento y ropas, por lo que optaron por comprar seis varas de tela de ruano, la más barata en aquel tiempo, para poder vestirse.
Su abuelo, Juan de Cervantes, licenciado en Derecho por la Universidad de Salamanca, era abogado del Santo Oficio y su abuela, Leonor de Torreblanca, provenía de una familia adinerada y ambos auxilian a esta familia que "llegó a Córdoba con lo puesto".
Miguel de Cervantes provenía por parte de su abuelo de una familia muy culta, que gustaban de leer las novelas de caballería de la época, como el de Amadís de Gaula o las obras de Juan de Malgara, además, todas las mujeres de su familia sabían leer y escribir, "algo muy extraño en aquella época".
Su padre, Rodrigo, de profesión 'zurujano', una "mezcla entre barbero y cirujano" padecía de sordera, aunque del Valle contó que era muy amante de la música y siempre tenía al lado una vihuela.
Sin embargo, en la familia de su abuela las mujeres no sabían leer y ningún miembro había estudiado una carrera universitaria.
Entre las familias Cervantes y Torreblanca existía una rivalidad y enfrentamiento debido a la separación de los padres de Miguel de Cervantes, hecho que dio lugar al enfado de la familia de Leonor cuando su marido eligió vivir "amancebado" con otra mujer.
Quizás fue esa rivalidad la que hizo a Miguel de Cervantes escoger como segundo apellido el de Saavedra, propio de un primo natural de Granada al que admiraba como un gran escritor, aunque existen dudas de su valía como tal, y rechazar el de su madre, Cortina.
La curiosidad y afán por la lectura de Miguel no era del gusto de su madre, ya que un tío de Cervantes, Fray Alonso, se volvió loco por leer obras de índole histórica.
Francisco del Valle es autor de las obras 'Flor de Otoño' (1993), 'Elisa en la nostalgia' (1996), y 'La identidad perdida' (1999).

15.12.2005