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Entrevista a TTM España

Las personas que padecen tartamudez muchas veces son vistas como si tuvieran un problema síquico. No hay especialistas: logopedas y sicólogos tratan el problema conjuntamente. Apenas se investigue el problema pese a que los tartamudos representan un 1% de la población.
Según la Fundación TTM, los tartamudos representan entre el 1,5 y el 2% de la población. Sin embargo, este colectivo no cree que reciban la atención que merecen por parte de los investigadores y la sociedad en general.

-¿Qué es TTM España?
-Es la fundación española de la tartamudez, creada en octubre de 2002, sin ánimo de lucro y que ha sido creada por tartamudos y padres y madres de niños que tartamudean. El fin es crear cursos de especialización para profesionales, además de informar a padres, docentes y sociedad en general, que debe ir avanzando hacia el respeto.

-¿Cómo definiría su tartamudez?
-Es una interrupción en la fluidez del habla que se acompaña con bloqueos, tensión muscular, miedo y estrés, todo determinado por factores sicológicos y sociales.

-¿Por su propia experiencia, cómo trata la sociedad extremeña al tartamudo?
- En la mayoría de los casos somos vistos por los demás como si tuviéramos un problema síquico.

-¿Les afecta mucho a la hora de encontrar trabajo?
- Cuando afrontamos una entrevista para un puesto de trabajo es obvio que no lo hacemos con las mismas garantías que una persona con habla fluida. Ten en cuenta que hoy día la apariencia lo es todo y se dan muchos casos en que el trabajo se lo dan a otro pese a que el tartamudo tenga mayor preparación.

-¿Se sienten como discapacitados?
- Hoy día el contacto hablado es muy importante. Desde ese punto de vista somos como minusválidos.

-¿Qué medios o tratamientos pone actualmente la administración pública al alcance de los tartamudos?
- Sabemos que no hay especialistas en tartamudez en la Seguridad Social y hay que recurrir a una consulta privada. Lo ideal para un adulto hoy día es la sicología y la logopedia juntas. Lo mismo para la terapia de niños, pues hay que saber interactuar con los padres. Debido a todas estas carencias la Fundación Española de TTM está preparando un máster en tartamudez dirigido a profesionales que esperamos que pueda comenzar a principios de 2005.

- ¿Cómo han irrumpido las nuevas tecnologías de la comunicación en colectivos como el suyo?
-En mi caso, gracias a Internet pude ponerme en contacto con la Fundación de la que ahora soy delegado. Ahora conozco gente con problemas similares en toda España. También tenemos un foro virtual dentro de la Fundación que nos mantiene en contacto constantemente. Allí hablamos y debatimos sobre nuestras experiencias y terapias, además de poder conocer a mucha gente.

-¿Cómo es su relación con la gente que no es tartamuda?
-A muchos tartamudos les cuesta aceptar su tartamudez. Además, las hay de muchos tipos y en los casos severos se dan momentos de ansiedad porque la persona siente miedo y vergüenza para relacionarse.

-¿Perciben burlas, afectan mucho?
- Sí, de eso no cabe duda, sobre todo en edad escolar, lo que hace que el niño se sienta inferior, le dé miedo hablar y todas esas cosas, la cuales yo he padecido. Amén de los chistes y gracias de muchos humoristas sobre la tartamudez.

-¿Qué debe tener en cuenta una persona al comunicarse con un niño o adulto con problemas de tartamudez?
- Hay que evitar hacer comentarios como 'habla más despacio', 'no te pongas nervioso'. Estas frases, al contrario que ayudar, empeoran la situación. Hay que hacerle ver que lo importante es lo que dice, no cómo lo dice y mantener el contacto visual con él. No se debe ayudarle a terminar la frase o valorarle con comentarios como 'te felicito, vas hablando mejor' porque eso hace que nos sintamos evaluados cada vez que hablamos. Y por supuesto, nadie debe avergonzarse, burlarse o reírse de la situación. La mejor ayuda para un tartamudo es el respeto y comportarse como con cualquier persona. De la tartamudez se sabe poco, pero quienes la padecen han comprobado que con su capacidad de comunicación mermada la vida puede parecer a veces una tortura que comienza siendo un niño. Ni los profesores saben abordar este problema, ni abundan equipos médicos que investiguen esta disfunción del habla, como denuncia la Fundación TTM, que mantiene que en el 90% de los casos las terapias fracasan.
Según la Asociación Americana de Siquiatría, la prevalencia del tartamudeo es de un 1% en edad prepuberal y desciende a un 0,8% en la adolescencia, aunque otra fientes manejan datos más exagerados. La edad de inicio está entre los 2 y los 7 años y el 98% de los niños que presentan este problema lo hacen antes de los 10 años.
Para el sicólogo pacense Javier Alarcón, la causalidad del tartamudeo depende, por un lado, de la carga genética del individuo y, por otro, de las experiencias durante su desarrollo evolutivo. «Una posible explicación de la secuencia de un tartamudeo podría ser la siguiente: imaginemos a un chico que cuando va a hablar tenga pensamientos que son reflejo de ideas aprendidas como la de si tartamudeo soy inferior o que los demás me rechazarán. Estos pensamientos van a disparar una respuesta fisiológica de ansiedad que va a interferir precisamente con la expresión oral apareciendo el tartamudeo. Una vez que se ha disparado esta espiral de pensamientos, el factor que va a mantener este tipo de problema son las conductas de escape-evitación, como no querer hablar o usar palabras más fáciles, cuando lo interesante sería que se pudiesen exponer a las situaciones temidas y pudiesen comprobar que muchos de los pensamientos que producen ansiedad son falsos. Éstos suelen ser la fobia social y el miedo al rechazo por parte de los demás», añade Alarcón.
Sin embargo, en Extremadura no hay sicólogos especializados en el tartamudez, sino en un campo más amplio que es el Lenguaje, reconoce este experto.
Dado que las causas de la tartamudez son multifactoriales, el otro profesional que trata a las personas con tartamudez es el logopeda. Isabel María Alonso tiene su gabinete en Badajoz: «cuando el paciente llega a la consulta viene algo desorientado. Hay distintos tipos de disfemia (tartamudez) y una vez que el logopeda le hace una serie de pruebas se puede ver si la raíz es sicológica o es un problema del lenguaje. Casi siempre va a la par y el origen está en la inseguridad de la persona. Ésta puede haber sido causada por una infancia difícil o un choque emocional, aunque no siempre. En cualquier caso, cuando la disfemia parece incorregilble sí puede avanzarse en su control», indica esta logopeda.

06.12.2004