El Mercurio de Antofagasta.

El riesgo de las lesiones cerebrales


En un artículo publicado en la revista "American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine" ("Atención Médica Respiratoria Crítica"), los investigadores de la Universidad de California indicaron que casi el 40 por ciento de los que sufren apnea tuvieron problemas de tartamudeo cuando fueron niños.
La apnea es una forma grave de ronquido en que una persona deja de respirar varias veces en una noche y se le vincula estrechamente con muertes cardiacas.
Hasta hace un tiempo se creía que se debía a un estrechamiento de las vías respiratorias causado por un aumento del tamaño de las amígdalas.
"Sin embargo, nuestras conclusiones establecen que los pacientes de apnea también tuvieron problemas de conexión en regiones del cerebro que controlan los músculos de las vías respiratorias", expresó Ronald Harper, profesor de neurobiología y director del grupo de estudio.
En la investigación se utilizaron imágenes de resonancia magnética (MRI) para comparar los cerebros de 21 hombres que sufrían ataques de apnea con los de otros 21 totalmente sanos.
Las imágenes revelaron una pérdida considerable de materia gris en los hombres con apnea y las zonas más afectadas eran las que participan en la producción del lenguaje, el movimiento y la emoción, señaló el estudio.
Paul Macey, participante en la investigación, indicó que en vista de esas imágenes "proponemos que las lesiones del cerebro que tienen que ver con la producción del lenguaje desencadenan problemas en los músculos que controlan las vías respiratorias. Eso, a su vez, conduce en última instancia a la apnea del sueño".
Los investigadores indicaron que un 38 por ciento de los pacientes de apnea tenía antecedentes de tartamudez o de producción del lenguaje. Comparativamente, se calcula que en mayor o menor medida un 7 por ciento de la población del mundo sufre ese problema.
"Los impedimentos en la producción del lenguaje pueden ser una clave importante para diagnosticar la apnea del sueño. En el futuro, los médicos podrán examinar ciertas estructuras cerebrales de niños para detectar problemas de lenguaje que podrían pronosticar un mayor riesgo de apnea", señaló Macey.

20.11.2002