4 de septiembre 2002
Tartamudez Infantil:
PALABRAS QUE SE CONVIERTEN EN PROBLEMAS

La tartamudez es un trastorno en el ritmo del habla, que se hace especialmente notorio al inicio de las palabras. La mayor parte de los niños lo presenta alrededor de los dos o tres años de edad, aunque los padres no deben darle una importancia excesiva, porque con eso se corre el riesgo de que se transforme en un problema crónico.

“Durante esta etapa, los niños tienen una gran producción de pensamientos y palabras, que no alcanzan a ser coordinados por la lengua y los músculos fonatorios. Esto se considera normal dentro de su desarrollo evolutivo, ya que están en una edad en donde piensan más rápido de lo que pueden hablar. Sin embargo, si los padres manejan mal la situación, demostrando una sobrepreocupación respecto al tema, es posible que se aplace el período en que el trastorno debería desaparecer, y finalmente persista en el tiempo”, sostiene el doctor Carlos Acevedo, neurólogo infantil de Clínica Alemana.

Otra situación en donde suele observarse la aparición de tartamudez es frente a los problemas de dislalia. “Los niños que tienen dificultades para articular o modular ciertos sonidos no deben ser corregidos en forma repetitiva, ya que al igual que en la situación anterior, pueden comenzar a tartamudear frente a ciertas palabras, por estar pendientes de que sus papás les van a llamar la atención”, agrega el especialista.

A pesar de que no se ha podido establecer la causa exacta que origina este trastorno, existe un tercer grupo en donde sí es posible determinar un factor hereditario. “Hay familias en donde se repiten los casos de tartamudez, y se manifiestan a edades variables. Sin embargo, no hay exámenes que permitan demostrar dónde está la falla”, afirma el Dr. Acevedo.

Por último, un cuarto tipo de tartamudez es la que se asocia a problemas de desarrollo emocional, como ansiedad e impulsividad.

Favor no interrumpir...

A juicio del neurólogo infantil, uno de los aspectos que más deben cuidar los padres es darle tribuna a los hijos. “Hay que tratar de que ellos den su palabra, sin interrumpirlos a cada rato. Tampoco se deben completar las frases antes de que terminen de hablar, porque eso sólo contribuye a hacerles más evidente su condición. En definitiva, no hay que estar pendiente de cómo están hablando, sino de lo que están diciendo”.

De igual forma, los profesores deben ser instruidos respecto a la manera de enfrentarlos como alumnos. “Si los papás saben que al niño le produce angustia pensar que en algún minuto le pueden preguntar algo frente al curso, sin estar previamente preparado, se debe conversar con el profesor para que evite este tipo de situaciones”, agrega el Dr. Acevedo

Cuando se ha establecido que el trastorno no forma parte del desarrollo normal del niño, el especialista sostiene que es preciso realizar una evaluación particular, que permita identificar el tipo de tartamudez. “Para efectuar un tratamiento adecuado se debe establecer primero si es un problema adquirido genéticamente o si está relacionado con un trastorno emocional. Luego de eso se podrá determinar si se requiere el apoyo de un fonoaudiólogo o un psicólogo. En general, a todos se les recomiendan ejercicios de respiración y relajación, y en casos más severos se administran también algunos medicamentos”.

La recuperación final depende de cada caso específico. Si hay una buena respuesta frente a las terapias, los pacientes irán teniendo períodos de remisión cada vez más largos, donde incluso puede llegar a desaparecer por completo el trastorno.

Para tener presente...
• La forma que los padres tienen de comunicarse puede ayudar o entorpecer el habla de sus hijos. Por eso es importante brindarles un modelo adecuado, en donde se respeten las pausas y los tiempos
• No interrumpa a sus hijos cuando estén tratando de decir algo, ni menos los corrija o haga repetir una palabra
• No complete las frases que el niño está tardando en terminar
• El perfil de un niño tartamudo suele asociarse a problemas de autoestima, introversión y dificultades para relacionarse con sus pares. Para contrarrestar esto es necesario reafirmar su confianza, dándole tribuna para que pueda expresarse mientras está en familia


CÓMO COMBATIR LA TARTAMUDEZ EN LOS NIÑOS

27/05/2004
Repetición constante de sílabas, palabras que se traban y un lenguaje a veces incomprensible para los padres, son algunos de los síntomas que presentan los menores tartamudos, lo que requiere de un tratamiento precoz.

La fonoaudióloga de Clínica Alemana Lídice Núñez explica que esta patología es "una alteración en la fluidez del habla", que se produce principalmente por causas genéticas y es cuatro veces más frecuente en hombres que en mujeres.

Añade que esta condición se puede originar de manera fisiológica en los dos o tres años, lo que se produce por un gran desarrollo del lenguaje donde los menores no alcanzan a coordinar lo que quieren decir con lo que realmente piensan.

Esta etapa es normal en el desarrollo de los niños y no es necesario consultar inmediatamente a un especialista. Es importante que los padres y las tías en los jardines infantiles no hagan consciente al pequeño del problema, para que la dificultad al hablar desaparezca de manera natural.

Sin embargo, desde que los menores cumplen cuatro años ya se considera la tartamudez o espasmofemia como una alteración. Esta condición se presenta de forma tónica cuando el niño no es capaz de decir correctamente una palabra y se produce un aumento del tono muscular. Asimismo, se origina de manera clónica cuando comienzan a repetir algunas sílabas. Ambas se pueden presentar combinadamente.

¿Cómo ayudarlos? La especialista explica que el tratamiento es principalmente fonoaudiológico. Lo primero que se trabaja es la respiración, la que debe ser de tipo nasal y costodiafragmática. Asimismo, se maneja el ritmo para que el habla tenga una cierta melodía, junto a ejercicios de coordinación fonorespiratorios.

También se conversa al unísono con el menor y se leen párrafos de algún libro para que él se escuche a sí mismo.

Se recomienda que los niños tartamudos coordinen su respiración con el inicio de la fonación; que hablen lentamente y de forma pausada; que articulen correctamente, separando arcadas dentarias; que proyecten el sonido y que detecten las situaciones que les provocan un aumento de la tartamudez.

También es aconsejable que cuando tengan una presentación oral en el colegio se preparen con anticipación, no permitan interrupciones ni preguntas de sus compañeros y utilicen material audiovisual de apoyo.

Es importante destacar que el tratamiento fonoaudiológico debe ir acompañado de un apoyo psicológico para que el menor mejore su autoestima, esté confiado, desenvuelto y tenga más oportunidades de comunicarse.

Lídice Núñez recalca que los pequeños deben aprender a enfrentar su problema. "En la medida en que lo manejen correctamente y asistan a las sesiones de trabajo, la tartamudez va a ir disminuyendo considerablemente, hasta ser casi imperceptible para el resto de las personas", concluye.

CONSEJOS PARA LOS PADRES Y PROFESORES
- Emplee un ritmo lento y relajado en su lenguaje.
- Escuche con atención lo que el menor dice. Responda a eso y no a su tartamudez.
- Conserve un contacto visual natural cuando el pequeño esté hablando.
- No lo apresure interrumpiéndolo o terminando palabras por él. No permita que otros lo apuren o se burlen.
- No critique ni corrija al niño cuando hable.
- Dé oportunidades de comunicación a su hijo.


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